Reorganizar una oficina no tiene por qué significar obras, escombros y semanas de parón. Con mamparas se crean despachos, salas de reunión o zonas de trabajo en cuestión de días, y si mañana cambian las necesidades, se mueven. Te contamos cuándo interesan, qué modelos hay y en qué fijarte.
01Por qué una mampara y no un tabique de obra
Una mampara divide el espacio sin obra húmeda: no hay ladrillo, ni yeso, ni tiempos de secado, ni polvo por toda la oficina. La instalación es limpia y suele resolverse en pocos días, con la actividad casi sin interrumpir.
Además es reversible y reconfigurable: si el equipo crece o cambia la distribución, la mampara se desmonta y se reaprovecha. Un tabique de obra, en cambio, hay que picarlo. Por eso las mamparas encajan tan bien en oficinas que evolucionan.
02Cristal, panel ciego o mixto
- Cristal (M-Espacio): máxima amplitud y luz natural. Ideal para despachos de dirección y salas donde quieres transparencia y sensación de espacio.
- Panel ciego (M-500): más privacidad y una base sólida y económica, modular en melamina, cristal y madera.
- Doble panel insonorizado (M-800 y M-Master): cuando importa la confidencialidad y el aislamiento acústico —salas de reunión, dirección o zonas de concentración.
- Mixtas: lo habitual es combinar cristal arriba y panel abajo, o cristal donde quieres luz y ciego donde quieres intimidad.
03En qué fijarte antes de decidir
Piensa en el uso de cada zona (privacidad, ruido, luz), en si necesitas pasar cableado o electrificación por la mampara, y en el acabado que encaja con tu imagen de marca. Como fabricamos nosotros mismos las mamparas, las adaptamos a tus medidas, acabados y plazos.
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